martes 6 de julio de 2010

Léxico esotérico de la obra de Trigueirinho

LÉXICO ESOTÉRICO DE LETRAS


VOCALES

A.-Vocal que expresa el impulso a la manifestación. Contiene la energía del Primer Rayo, el de la voluntad-poder. Combinada con ciertas consonantes, produce un sonido explosivo, que rompe estructuras etéricas y abre camino para nuevos impulsos. Su signo está formado por dos trazos que tienen origen en el punto más elevado y se vinculan horizontalmente en el plano de la manifestación. La a es considerada por los lingüistas la vocal fundamental –lo que está en consonancia con su sentido interno– por ser el sonido que primero se produce cuando las cuerdas vocales vibran sin que haya contracción de las partes móviles de la boca. También es el primer sonido que expresa el niño cuando comienza a balbucear.

E.- Vocal que expresa la tendencia del impulso creador a la organización; contiene las energías del Tercer Rayo (actividad inteligente) y del Quinto Rayo (conocimiento y ciencia). Su signo gráfico representa la posibilidad de que ese impulso, simbolizado por eje vertical, se difunda en tres planos horizontales, paralelos, que se prolongan de izquierda a derecha y que a su vez simbolizan los niveles del mundo formal. Está en el nombre de la mayoría de las letras que componen el abecedario de las lenguas latinas, lo que revela su universalidad.

I.- Vocal que expresa el impulso a la verticalidad, a la unificación del ser humano con su Origen; transmite sobre todo la energía del Sexto Rayo, devoción y entrega, y la del Séptimo, orden y organización. Su forma gráfica simboliza tanto el impulso ascensional, directo, sin interrupciones ni desvíos, como también el fluir de la energía que interrelaciona planos de consciencia -características de esos dos Rayos-. Su sonido es penetrante y agudo, capaz de rasgar los velos que ocultan la esencia.


O.- Vocal que expresa respuesta de lo profundo del ser al llamado de la consciencia a la unión con el Todo. Contiene la energía del Segundo Rayo, de amor-sabiduria, esencial en este sistema solar y también conocida como energía crística. Su forma es un círculo, un anillo: representa la unión; es la i, vocal precedente, que se curva y encierra el origen, el punto central del círculo. Posee un sonido que amalgama, que engloba vibraciones de niveles supraconscientes.

U.- Vocal cuya forma gráfica simboliza la apertura de la consciencia hacia lo Alto y también su trayectoria evolutiva, con su arco ascendente y descendente. Su sonido, de profundo valor místico se encuentra en muchas palabras del Irdin, idioma intergaláctico, tal como este se presenta en esta época a la humanidad de la superficie de la Tierra. Expresa cualidades del Cuarto Rayo (energía de armonía) y del Segundo (energía del amor-sabiduría). Su vibración es penetrante, de naturaleza receptiva, femenina, y estimula en el ser humano el despertar de la supraconsciencia.


CONSONANTES

B.- Consonante que, combinada con las vocales, genera movimientos circulares en el plano etérico, proceso que revela su modo de canalilzar energías. Expresa el Segundo Rayo y tiene afinidad con el elemento agua. Su signo gráfico representa una corriente energética en sentido vertical del cual parten ondulaciones; posee una dinámica propia que indica continuidad de movimiento y apertura para avanzar, impulsos necesarios en estos tiempos de grandes cambios en el Planeta.

C.- Consonante que, en español y en otros idiomas de origen latino, posee significados simbólicos diversos, que varían según la vocal que la siguen y la posición que ocupa en la palabra, pues eso modifica su pronunciación. Tiene forma de círculo inconcluso, que tanto puede representar la búsqueda de la realización plena -el círculo perfecto- como la interrupción de esa búsqueda. Las cualidades energéticas del Quinto Rayo, ciencia y conocimiento, y las del Sexto Rayo, devoción e idealismo, que hasta hoy en la humanidad de la superficie de la Tierra no se intengraron fácilmente, se expresan en esta letra de manera armoniosa.

D.- Consonante que tiene fuerza y al mismo tiempo suavidad, características también presentes en su signo gráfico, expresa tanto firmeza y ascetismo como maleabilidad e inclusión. Posee la energía de la voluntad-poder (Primer Rayo), del amor-sabiduría (Segundo Rayo) y, en especial, de la armonía (Cuarto Rayo). Expresa sobretodo las cualidades de los elementos tierra y fuego, dependiendo de las combinaciones sonoras que forma. Sonidos compuestos por la combinación de la letra D con ciertas vocales, emitidos según la clave correcta, corresponden a vibraciones de estructuras cristalinas; revelan matices de la vida sutil del Reino Mineral y del contacto con determinada clase de devas.

F.- Fonema presente en varias lenguas actuales. Equivale al ph griego. Desde el punto de vista esotérico, la representación gráfica ph expresa significados más profundos. La conversión a f es fruto del distanciamiento de la actual civilización de los valores internos simbolizados por la h y por su combinación con la p, combinación capaz de canalizar vibraciones del elemento aire y del nivel intuitivo. La f tanto puede transmitir aspectos sutiles como aspectos materiales de ese elemento, según el estado de consciencia y el grado evolutivo de quien lo pronuncia.

G.- Consonante que en español y otros idiomas presenta variaciones en su sonido, dependiendo de la letra que la sigue: del sonido gutural y cerrado llega al suave y fricativo. Expresa principalmente la energía del Segundo Rayo (amor-sabiduría) y la del Sexto (devoción e idealismo), amalgamadas por la del Séptimo (orden y ritmo). Se la utiliza en la grafía de palabras en Irdin (idioma intergálactico), tal como este se expresa hoy en la Tierra aunque no se la pronuncia. El mantra en Irdin URU MAGUAK SIKIUK, por ejemplo, que transmite apertura y receptividad a la presencia de la Hermandad Cósmica, se pronuncia uru mauác siquíuc. Su forma gráfica simboliza el movimiento descendente de la consciencia al mundo manifestado y su apertura al origen, como también la capacidad de seguir adelante con armonía, percibiendo el momento exacto de avanzar.

H.- Letra que posee características peculiares y refleja realidades sutiles, fruto de la vibración inmaterial que la impregna. Adquiere valor especial en los nombres de Jerarquías, cuando están escritos en idioma Irdin. Cuanto más profundo es el nivel de consciencia en el cual la Jerarquía contacta la consciencia humana, mayor número de haches mudas tendrá su nombre, además, la posición de esas haches denota el nivel de polarización de las Jerarquías para el cumplimiento de una tarea específica, motivo de su aproximación al hombre de la superficie de la Tierra. Sarumah, miembro del Consejo Alfa y Omega, se refirió a la grafía de su nombre indicando claramente la posición en la que debía aparecer la h; expresaba así, a quien pudiera comprender, el ámbito de la tarea que cumplía en cierta etapa de su vida. Por ser bastante subjetiva, los lingüistas occidentales parecen no haber comprendido la importancia de la h y la consideran desprovista de función. Sin embargo, tiene un valor oculto, su forma gráfica simboliza la interacción de dos potencias: las energías que ascienden desde el nivel material más profundo y las que descienden del cosmos, unidas por un vínculo de servicio.

J.- Consonante cuyo sonido denota movimiento sutil, presteza y receptividad; en ciertos casos profundiza la vibración de la palabra en que se encuentra. Su signo se asemeja a un instrumento para elevar lo que debe ser rescatado. En algunos idiomas, este fonema es expresado por la letra y, que representa apertura hacia lo alto. La j canaliza especialmente la energía del Sexto Rayo y del elemento aire.

K.- Como fonema, canaliza la energía de la voluntad; en español es representada por qu (antes de e y de i) y por c (en los demás casos). Vehículo del elemento fuego, en el plano etérico su sonido posee una característica precursora: abrir caminos y romper estructuras, como letra, su forma simboliza el encuentro de vibraciones de los mundos superiores y de los mundos densos. En este sentido manifiesta una nota unificadora y ascensional. Su punto de equilibrio, el punto medio, corresponde a las energías del centro cardíaco en el hombre; su trazo vertical corresponde al poder de la voluntad dirigida hacia lo Alto. En los idiomas que expresan ideas filosóficas con grandeza, esta letra continúa siendo usada.

L.- La letra l, cuando antecede a las vocales, transmite levedad, desprendimiento y vigor. Cuando las sigue, transmite elevación y reverencia. En el plano etérico, su sonido genera círculos o formas derivadas de estos. Canaliza predominantemente la energía del Cuarto Rayo (armonía) y del Sexto Rayo (devoción), al igual que vibraciones de los elementos aire o agua, según la polarización de la consciencia de quien lo emite.

M.- Hay un vínculo especial entre la vibración de este fonema y la del elemento agua. La forma gráfica de la letra se asemeja al antiguo símbolo asociado a este elemento en la ciencia esotérica; sugiere también apertura a lo Alto sostenida de ambos lados por columnas. Así es como debería conducirse la consciencia externa: receptiva a lo que viene desde planos superiores, usando las aptitudes humanas para mantener esta apertura.

N.- Consonante de acentuado sonido nasal, puede influir tanto en las vocales que la preceden como en las que la siguen. Su forma representa el movimiento que unifica diferentes niveles de existencia. Como fonema, su reverberación es símbolo de la vibración que sustenta al universo físico formal. Expresa la energía de la voluntad-poder, que puede ser tanto aglutinante (reune el potencial para pasos evolutivos) como disipadora (remueve estructuras anticuadas u obstáculos para la evolución). Las emanaciones de la n pueden presentar esos dos aspectos, y también manifestarse de un modo neutro.

P.- Dependiendo de la vocal que la sigue, esta consonante tanto puede producir un fuerte impacto sobre los éteres y el aura del ambiente, como simplemente canalizar fuerzas y energías. En el primer caso, abre camino entre emanaciones difusas y caóticas, y a veces las disuelve. Despierta en la materia y en la forma el impulso para su reestructuración de acuerdo con la Idea arquetípica. En el segundo caso, es más catalizadora que agente del trabajo de las fuerzas y energías. Su vibración esencial es la del pionero, por eso colabora de un modo singular en la dinamización de lo que está latente.

Q.- La qu posee el poder original de la k, pero atenuado. La sustitución de la k por la q en ciertos idiomas indica que la consciencia se ha apartado del impulso creador del lenguaje y se ha volcado a los niveles concretos. Mientras que la k se relaciona con el conocimiento intuitivo, con el “fuego del corazón”, la q es símbolo de la cognición externa, de la mente analítica. La q no existe en el idioma Sánscrito y fue proscrita del hebreo. En español en lugar de la k se usan la c o la qu, según el caso. En vocablos españoles se usa solamente ante la e o la i, mediante interposición gráfica de la u que no suena; en ese caso la q mantiene sus cualidades peculiares. La presencia de la u, aunque no se la pronuncia, puede prestar a la q parte de sus características: otorga profundidad a su sonido e invita a que el ser humano ingrese en esferas de vida sutiles.

R.- Fonema de carácter fricativo, con doble valor :
1.el sonido fuerte tiene, de modo inigualable, la vibración de las fuerzas de fricción. No obstante es capaz de estimular la superación de la resistencia que la materia ofrece a la transformación.
2.desde el punto de vista energético, el sonido suave produce en el plano etérico un movimiento de rotación de energía, movimiento que interrelaciona causas y efectos, con circunvoluciones en torno de un mismo eje.
La r tiene cualidad ígnea, rítmica y dinámica. Se relaciona con el Tercer Rayo, y por eso transmite un impulso a la acción. Cuando está integrada en otros fonemas, los dota de sus características.

S.- Letra cuya forma gráfica evoca movilidad, adaptabilidad y equilibrio -cualidades asociadas al símbolo de la serpiente, a la cual se asemeja- y también unión e interrelación armoniosa de pares opuestos. Está vinculada al aire, especialmente a los aspectos fricativos de este elemento. Su sonido contiene vibraciones del Tercer Rayo, transmite energía con características de maleabilidad e inteligencia.

T.- Letra cuya forma gráfica encierra significados profundos. Es una de las modalidades de cruz y, desde esta perspectiva, representa la interacción entre las energías que actúan en sentido horizontal y las que actúan en vertical. Transmite el impulso a la consagración, a la divinización del mundo material. Símbolo universal, desempeñó un importante papel en la cultura de varios pueblos antiguos por ser una de las claves de los Misterios. Equivale al Tau egipcio, una de las primeras formas de cruz de las que se tiene conocimiento. No es casual que sea la incial de las palabras Tat (sánscrito: la Existencia Una), Tao (chino: el Camino), Theós (griego: Dios), Totus (latín: el Todo). Su sonido puede expresar, al mismo tiempo, cualidades expansivas y aglutinantes, consecuencia de las energías implícitas en ella: voluntad (Primer Rayo) y amor (Segundo Rayo) que, juntas y equilibradas promueven la manifestación de la actividad creativa.

V.- Letra cuya forma gráfica simboliza la transición de la consciencia que sale del estado de autocentramiento para abrirse a las energías espirituales. Su sonido induce al movimiento. Dependiendo de la vocal que la siga puede tanto estimular el avance como traer apaciguamiento. Canaliza principalmente el Tercer Rayo (actividad inteligente), el Sexto (idealismo) y vibraciones del elemento aire. Por eso, posee fortaleza en la forma y en el sonido, y, al mismo tiempo, transmite levedad.

W.- Letra que existe en idiomas que, de algún modo, expresan el Primer Rayo. Su forma gráfica simboliza el impulso de mutación que lleva la energía original a plasmarse en las incontables estructuras y formas que componen el universo tangible. Aunque es una consonante, en muchos casos su sonido equivale al de la vocal u. Desde el punto de vista esotérico es, con su emanación positiva, masculina, el complemento polar de esta vocal. Además del Primer Rayo, la w canaliza las vibraciones del Sexto (devoción y entrega). Por eso, también trae consigo un estado de receptividad a lo que viene de planos superiores.

X.- La letra x simboliza lo desconocido, incógnito y velado, y está relacionada con las soluciones -que existen pero que no han sido encontradas- para las nuevas circunstancias que la vida presenta. De cierto modo, representa la conexión entre el mundo tangible y lo intangible. Es el mensajero que logra atravesar las fronteras de la racionalidad y dar a conocer lo que está más alla de ellas. Su forma gráfica, semejante a una cruz estimula la armonía entre fuerzas que actúan en direcciones opuestas.

Y.- Letra cuya forma gráfica puede representar el Árbol del Paraíso, con dos ramas que simbolizan lo positivo y lo negativo y, desde cierto punto de vista, el bien y el mal. La energía de por sí es neutra; es al disociarse cuando presenta aspectos involutivos o evolutivos. El bien y el mal existen como tales mientras el individuo se envuelve en expresiones imperfectas o incompletas de la Vida Única. Sin embargo, la y reúne concomitantemente la existencia de la unidad y sus ramificaciones complementarias. También puede representar apertura hacia lo Alto.

Z.- Letra que representa el término de una etapa. Su vibración en los éteres produce un efecto cortante. Transmite intrepidez, perceptible tanto en su sonido como en su forma gráfica. Aunque no tan intensamente como la s, la z evoca movilidad. Irradia poder de penetración, como si al final de una etapa nada pudiese quedar inaccesible u oculto. Como fonema, expresa facetas del Primer Rayo (voluntad-poder) y del Séptimo (orden y ritual). Se asocia con el elemento fuego, que le proporciona fuerza dinámica.


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VERBO.
Energía creadora, el sonido es el instrumento de su obra. La Palabra es la “vestidura” del Verbo, es su cuerpo de manifestación; El Verbo, a su vez, es la Idea que vivifica la Palabra en el pulsar, se proyecta en todos los mundos y planos de existencia, expresándose en cada uno con una gradación diferente, correspondiente a un elemento y a cualidades específicas. El Verbo de un universo emana de su Logos. A través de la emisión de la Palabra, él canaliza fuegos, genera, sostiene y deshace la Creación. El ser humano, a semejanza de un Logos creador, tiene inmanente en su centro el poder del Verbo. Al unirse con el centro, este poder emerge, haciendo de él un Dios manifestado.
La fuerza del Verbo mueve las energías de un ser humano abierto a la consciencia espiritual de manera diferente de como lo hace con quien está enfocado en valores densos. Aunque el conocimiento del poder de crear esté presente de algún modo en toda la humanidad, la tendencia instintiva lo limitó a la procreación. Cuando la búsqueda de unión va ascendiendo, cuando va abandonando el ámbito de las relaciones personales para ingresar en el de las ideas y después en el del Verbo, recién entonces la consciencia humana se expande y los cuerpos sutiles van adquiriendo mayor luminosidad, van liberándose, poco a poco, de la sujeción a las fuerzas materiales. Es ahí que el individuo profundiza el contacto interno con seres y civilizaciones avanzadas de la Tierra o de otros puntos del cosmos y comienza a ver la realidad con más lucidez. Participa de una creatividad interna, que se basa en el silencio y mediante el silencio transforma la existencia externa. La elevación de la energía creativa lo lleva a dejarse impregnar por un estado de consciencia amplio, universal, y a diseminar en los planos sutiles las ideas inspiradas por el poder creador de la Vida.


CREADOR.
Fuente de la que emanan los universos. Su energía existe en el núcleo de todas las criaturas dándoles aliento. Todo está dentro de ella y a través de su impulso llega a la existencia. Parte del poder de creación que de ella emana le es dada al hombre en la senda iniciática, luego de superar varias pruebas. La consciencia desvela entonces el misterio del sonido; percibe que en él está encerrado este poder de crear, de transmitir la electricidad interna, el Verbo, al mundo manifestado. Por medio del sonido, las formas se construyen, se destruyen, se disipan, se unen, se apartan y se plasman. También las electrifica con la fuerza de la vida. Según la Ley, ese poder no debe buscarse directamente, y el trabajo que el discípulo o el Iniciado hacen con él es, por lo general, inconsciente. Como fruto del desarrollo interior, de la purificación, de la entrega al yo supremo y de la confirmación de votos internos, el individuo lo adquiere en una proporción cada vez mayor. Ese poder crece a medida que la energía del alma fluye en su consciencia externa y, más tarde, fluirán las energías de la mónada o de una Jerarquía. El hombre recibe el don de crear al identificarse con la propia Fuente de Vida. Puede, entonces, dejar de ser sólo una proyección de esa Fuente en el mundo tangible y unirse a ella. A partir de ahí, lo que la Fuente interior cree, será fruto de él mismo, pues entre los dos ya no habrá diferencia.


PALABRA.
Término de diversos significados. Puede referirse al impulso de creación de un universo o de sus mundos, o puede representar alguna fase de la evolución de la humanidad o la vibración esencial de un ser. Es la formalización de una idea, es un símbolo. En el nivel humano, la vibración de la palabra pensada, hablada o escrita depende de dónde se encuentra polarizado quien la emite. El hombre común se distanció de la esencia, y, de igual modo, su palabra se distanció del Verbo que debería animarla. Como consecuencia, los idiomas actuales no retratan de manera adecuada las realidades del mundo interior. Pero el pulsar de la palabra puede actuar sobre las estructuras energéticas, plasmándolas, transformándolas, aglutinándolas o desintegrándolas. La palabra es un instrumento de creación. Puede ser vehículo de patrones arquetípicos e impulsar el desarrollo de sectores del Plan Evolutivo. Si penetra los éteres imbuida de energía creadora, activa elementales y devas, y los pone en el dinámico trabajo de concretar lo que ella inspira. Para que la palabra actúe de este modo, antes de proferirla, el individuo se une a la esencia de lo que será transmitido. Se interioriza y percibe el tiempo, el espacio, el sonido y las vibraciones de una manera diferente y en otros ritmos.
La primera etapa de este proceso es el autocontrol. Al disminuir el número de palabras que pronuncia, el individuo se vuelve apto para reflexionar antes de hablar. La etapa siguiente es la de reflexión. En ella llega a “oir” lo que va a decir. Escoge las palabras y edifica por medio del sonido. Así contribuye a clarificar el karma propio y el planetario, pues no sólo va dejando de emitir vibraciones inarmónicas a través del habla, sino también a través del pensamiento. Las palabras recorren el espacio, y, cuando son superfluas y negativas, destruyen o conducen al caos. Cuando son vitalizadas por el ser interno de quien las pronuncia, constituyen un elemento benéfico, constructor y positivo.

SONIDO.
En un universo material, la creación surge de un sonido primordial emitido por su Logos Regente. Ese sonido vibra de acuerdo con el diapasón de Signos Cósmicos específicos y es el impulso básico para el trabajo de las Jerarquías Creadoras. Cada fase de existencia tiene su sonido característico, su propia nota, parte del acorde universal. Para cumplir su papel en esta armonía global, el ser humano debe emitir esta nota, afinada y al unísono con el Todo. En la presente etapa de la humanidad terrestre, la vida consagrada a la realización de su propósito espiritual es el vehículo de la palabra monádica, que toma cuerpo en el traje de luz. Asumir esta consagración es lo que se pide ahora a todos los que oyeron el llamado y se convocaron para servir al Plan Evolutivo. El sonido es vibración y no sólo existe en el mundo tangible, sino también en el interno. A los sentimientos, a los pensamientos, a la irradiación del alma y de la mónada les corresponden diferentes sonidos. La naturaleza actúa por medio del sonido, construyendo el molde sutil de todo lo que se manifiesta. El sonido audible actúa también en los niveles sutiles, provoca desplazamientos en los éteres de acuerdo con su diapasón. Por lo tanto, una palabra humana puede tanto colaborar en la evolución como cercenarla; sus efectos se hacen sentir en el estado psíquico terrestre y en el desarrollo de los reinos infrahumanos. En especial, los sonidos mántricos producen mutaciones en el patrón vibratorio del Planeta. Al tocar la esencia del sonido, el ser se coliga con los Espejos del Cosmos, pues estos controlan la canalización, la dinámica y la movilización de todo el conjunto energético del universo. El poder del sonido se revela al hombre cuando él reconoce el valor oculto de las palabras y aprende a utilizarlas de acuerdo con las leyes evolutivas. En este poder, el sonido y el silencio se unifican en el grado de profundidad que sólo se alcanza después de que la consciencia transpone el egotismo. Sonidos, números, colores y figuras geométricas se interrelacionan y son expresiones intercambiables de la energía única.


VIBRACIÓN.
Estado energético detectable porque repercute sobre los sentidos o sobre los centros etéricos del observador, porque causa una impresión generalizada sobre su aura, porque evoca un sentimiento astracto o por otras vías más o menos sutiles. Sin embargo una vibración no es sólo una onda energética emanado de lo que se observa pero lo constituye. Lo observado es vibración, ella puede ser percibida como aroma, color, sonido y forma tangible. Todo lo que está manifestado, todo el universo es vibración. El tipo, la intensidad, la calidad y el tono de una vibración detectada dan indicios acerca de su fuente. El proceso evolutivo se compone de una afinación gradual de vibraciones. Cuando un individuo actúa, siente y piensa estando coligado con sus núcleos superiores, casi siempre sutiliza vibraciones. Conocerlas, permite que el ser humano se afine con sus planos específicos de cada nivel de consciencia, lo cual amplia su capacidad de servir. La colaboración entre el reino humano y el dévico, fundamental para la evolución, no sólo se vuelve posible por las intenciones, sino por afinidad vibratoria.


MANTRA.
Conjunto de palabras o sonidos con tono y ritmo tales que le permiten actuar como instrumento creador, invocar y canalizar energías, edificar o disolver estructuras sutiles y plasmar estados internos, tanto en el individuo como en el ambiente, siempre que sean emitidos con la actitud y sintonía correctas: entrega y reverencia al yo interior y ausencia de expectativas. El uso de los mantras puede tener amplias repercusiones e influir en toda la órbita planetaria. Cada mantra transmite una cualidad energética peculiar y cumple varias tareas. Además, cada corriente de energía cósmica contiene y genera sus propios mantras; los revela en el tono y en el ritmo adecuados para el momento y la coyuntura en que se manifiesta. Por eso, las sucesivas expresiones de la Enseñanza presentan matices diferentes.
En esta época, en que el idioma Irdin puede ser redescubierto por el hombre de la superficie de la Tierra, el uso de mantras adquiere una nueva dimensión y tiene como meta la información interna, la preparación para el rescate y la elevación espiritual de los seres, en coligación con los Espejos.

Los mantras son valiosos para la elevación de la consciencia del ser humano y para el servicio. Sin embargo, serán inocuos o podrán tener consecuencias negativas si hubiere ambición, ansia de poder o intención de dirigirlos para conseguir metas personales, pues, si el individuo no está sintonizado con lo Alto, el vórtice de energía generado por el sonido mántrico no alcanza los niveles internos con los cuales él debe entrar en contacto y atrae fuerzas de planos intermedios. Los mantras pueden ser pronunciados en voz alta, murmurados, o expresados sólo mentalmente. En ciertos casos, una melodía adecuada para el momento puede surgir de manera espontánea. Como norma general, el mantra debe resonar en el silencio del corazón. Es posible, así, percibir el movimiento que produce, pero sin fantasías. La entrega al mundo interior y la consciencia de estar al servicio son guías y las verdaderas percepciones derivan de ellas. Cada mantra, cada salutación, cada oración es una clave. Es necesario conectarse con este mundo interior para que los sonidos traigan consigo la energía que los generó. Así sintonizado, el individuo puede divisar las puertas que ellos abren en su camino.

Existen mantras universales, que sirven para muchos y que son válidos por un largo ciclo, como, por ejemplo, Huamanaykha Shiminikha, en idioma Irdin, cuyo significado es: “En este encuentro, Te honro, Señor”. Por otro lado, cada individuo tiene un mantra, correspondiente a su propio “sonido” en el nivel monádico, y lo mismo ocurre con grupos, naciones, planetas y galaxias. Ciertos mantras cumplen ciclos breves, tales como los que preparan a grupos e individuos para el contacto con realidades sutiles. Cuando ese peldaño es alcanzado, se vacían de aquello que los vivificaba. Los mantras siempre se originan en el mundo interior; pueden ser usados en la búsqueda de la vida superior, en la construcción de un canal sutil para el cumplimiento de una tarea del Plan Evolutivo o, simplemente, para glorificar al Creador. El ritmo y el tono de un mantra no son fijos; deben ser reconocidos en cada momento. Cuando se lo pronuncia en voz alta, la intensidad puede variar según la situación, reforzando la acción del Verbo (energía interna del sonido) sobre los estratos etéricos del ambiente y de las auras individuales. Al trabajar con los mantras en grupo, la actitud de cada individuo influye en el conjunto. Expectativas y críticas perjudican el fluir de la energía, pero las actitudes positivas ya mencionadas permiten que ésta promueva la purificación gradual del aura individual, grupal y planetaria. Esto es realizado sin esfuerzo, por medio de transmutaciones operadas mientras se está alineando con las Jerarquías y con los Instructores internos. El trabajo invisible es más eficaz que aquel cuyos resultados concretos se pueden percibir. El uso de mantras es facultativo en la ascesis y en la vida de servicio; en ningún caso deben ser usados sin el consentimiento interno. Cada individuo o cada grupo descubrirá su modo de usarlos, manteniendo siempre viva la aspiración.


LENGUAJE.
Medio de comunicación entre seres o entre niveles de consciencia. El lenguaje humano está destinado a reflejar una realidad interior, a ser -al mismo tiempo- exacto y poético, técnico y amoroso, iniciático y evidente, cósmico e individual. La utilización correcta de las palabras, por ejemplo, fruto de la sabiduría del silencio, genera campos energéticos que favorecen la interacción de la consciencia humana con el mundo subjetivo, con el mundo de las ideas y de los símbolos. De palabras emitidas en sintonía con la vida profunda emanan ondas curativas y transformadoras. Si cada sonido proferido fuera pulido, sintético, contribuiría a elevar el nivel mental de toda la humanidad.

La comunicación con seres sutiles, concedida al hombre, se establece en un lenguaje no racional, desprovisto de símbolos formales. Imbuido de energías de niveles abstractos, raramente es mental, emocional o etérico. Para que el ser humano actúe en esferas abstractas, intuitivas y espirituales, se necesita fe, la cual le permite saber sin comprobar y es la base del lenguaje del mundo interior. En una fase inicial de esta comunicación, puede ocurrir lo que se llama “percepción sensible”, en la cual ese mundo se traduce a la consciencia de modo comprensible para ella y para los sentidos externos. Es una etapa esencial en la aproximación del individuo a la vida suprafísica, ya que, en ese momento, se establece en él la afinidad con energías a las cuales sus cuerpos externos no están acostumbrados. Pueden revelarse, entonces, como imágenes, aromas e impresiones que le llegan, sin que él los cree. Un lenguaje interno vincula lo tangible a lo intangible; no obstante, la vida inmaterial no puede traducirse a los sentidos, pues de ella no emanan estímulos accesibles para ellos. Sin embargo, la materia terrestre está siendo preparada para aumentar la interacción con vibraciones trascendentes. La sustancia elemental de los niveles terrestres de existencia y de los patrones energéticos de la consciencia humana están siendo ajustados y armonizados para propiciar, en mayor escala, ese lenguaje sutil. Del lenguaje monosilábico de la Raza lemuriana, el hombre de la superficie de la Tierra pasó al lenguaje aglutinante, con inflexiones, de la época de la Atlántida. Después, algunos descubrieron el lenguaje de los sentidos internos y el de los símbolos abstractos, que hoy es accesible a un mayor número de individuos receptivos a las energías espirituales. Estos están siendo conducidos al contacto con diferentes esferas de vida y universos -paso rumbo a integraciones amplias, a una existencia donde se develan los misterios de la Creación y el “lenguaje” se vuelve silencioso, de alma a alma o de mónada a mónada.


COLOR.
En el mundo material, es expresión de la luz perceptible a los ojos humanos. Un objeto refleja un color -banda vibratoria específica- y absorbe los demás colores del espectro. Según los descubrimientos del grupo pionero X-7, el potencial de lo que emana la Gran Divinidad son todas las cualidades de la existencia, pero las más potentes son el amor y la sabiduría, que surgen en forma de color y de sonido, los cuales, en última instancia, son sinónimos. Esos descubrimientos demostraron que el sonido emite color, y que, cuando encontremos la sustancia que sustenta en el interior de la luz, podremos saber muchas cosas que hoy aún son misteriosas para la mente humana. Con la purificación global actuante, las redes etéricas del hombre y del planeta están siendo sutilizadas e impregnadas por nuevas energías. Siendo así, en el ciclo venidero de la Tierra los colores tendrán un uso más amplio y serán instrumentos efectivos de cura y armonización, pues su utilización contará con las expansiones de consciencia por las que pasará el hombre. Pero las emanaciones curativas y los estímulos para la evolución enviados por núcleos profundos del ser y por centros intraterrenos ya se perciben hoy, en los planos sutiles, como colores. En el futuro, también el hombre de la superficie del planeta, al usar los colores, tendrá en cuenta necesidades evolutivas y reconocerá los tonos que ayudan a superar las dualidades y a unificarse con lo Absoluto. El mencionado grupo también dice que si el hombre se diese cuenta de que la paz es una cualidad inherente a la mente de Dios -cualidad cuyo tono y color se irradian a través del éter, por intermedio de servidores dedicados, para ser absorbida como se absorben las emanaciones del Sol-, entonces el hombre dejaría de lado las tendencias bélicas y se uniría a la paz. Este grupo, en Rusia, se dedicó al trabajo sutil y profundo con los colores y, por experiencia directa, comprobó que “dentro de cada color-tono hay un principio de existencia, una cualidad que es la propia naturaleza de la Existencia”. Aunque el hombre, mientras está polarizado en la mente concreta y analítica, no tenga acceso consciente a esa realidad, toda una nueva vida aguarda su despertar. Podrá entonces armonizarse con las diversas cualidades del espectro de la energía y, en consecuencia, con el mundo externo. “Si se armonizase con las ondas etéricas de la luz, obtendría alivio y reconocería el potencial contenido de las cualidades de cada tono”, dice ese grupo pionero, de cuyas vivencias se pueden aprender los principios para interactuar creativamente con las vibraciones del universo: “La radiación debe ser sentida antes que pueda ser vista; tiene que ser dirigida hacia la consciencia etérica antes que pueda ser sentida”.




Definiciones procedentes del “Léxico esotérico de la obra de Trigueirinho”.

Información enviada por mi amiga-Maruchi Sureda

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola!!!! Gracias por compartir un Blog tan profundo, con tanta información tan interesante. Desde pequeña amo el sonido, siempre canto armónicoas y mantras y utilizo Cuencos Tibetanos. Nuevamente gracias por compartir tesoros que nos ayudan en el Camino Interior.
Mucha Luz!
Victoria